Select Page

Alguna vez al estar viendo una película, terminas llorando con toda intensidad, sin poder detenerte? El cine en muchas ocasiones nos permite identificamos con algún personaje y conectarnos con la historia.

La película “Fragmentos de una mujer” (Piece of a woman) del 2020, nos lleva a conocer el camino del duelo por la pérdida de un hijo (que apenas y alcanza minutos de vida). Si bien el duelo no es igual para todos, a través de este relato, podemos conocer y entender un poco mejor este proceso (independientemente del tipo de pérdida).

            La historia da inicio invitándonos a ver que ambos padres están preparándose para la llegada de su hija. Nuevo auto, fotografías del ultimo ultrasonido para la decoración de su cuarto y hasta la selección de un parto natural en casa, para que esa pequeñita llegue cuando ella así lo decida. En fin, están listos para su nueva vida y el recibimiento de su nueva integrante. Desafortunadamente esta pequeñita no vivirá lo suficiente, apenas unos segundos que se transmiten infinitamente escasos. Y aunque hayamos compartido una vida entera con nuestro ser querido, su tiempo (nuestro tiempo juntos) nunca será suficiente, siempre existirá ese deseo de seguir compartiendo momentos, de seguir compartiendo sentimientos, de seguir viviendo unidos (fisicamente). Al perder a nuestro ser querido también perdemos lo que habíamos soñado a su lado.

 

Martha, la madre, después de su pérdida regresa al trabajo de forma inmediata, lo cual puede ser traducido como la etapa de negación (etapas del duelo, según la doctora Elisabeth Kubler-Ross). Ella desea “regresar” a su vida de antes y huir del dolor. Pero su propio cuerpo le recuerda que su bebé existió y que su duelo existe, que no se ha ido a ningún lado. A veces desearíamos que este doloroso proceso fuera express y que estuvieramos listos para continuar nuestra vida lo antes posible. Pero es un proceso que requiere tiempo, entendimiento, mucho amor y mucho compromiso para seguir nuestro camino y no solo seguir adelante, sino seguir con todo nuestro corazón, sabiendo que esa(s) personas que perdimos nos acompañarán toda nuestra vida pero de una manera muy distinta.

Con apenas estos dos pequeños ejemplos la historia nos transmite que las pérdidas también son grandes oportunidades de crecimiento aunque de primer momento no lo veamos así. El reto esta en reconocer que nuestra vida ya no es la misma y que no lo volverá a hacer. Eso que nos sucedió (la pérdida) nos hace diferentes, pero tenemos la elección de decidir si puede transformarnos, para bien o para mal.

Fragmentos de una mujer, esta llena de enseñanzas para seguir hablando de ella. Así que si me lo permiten nos leemos en el próximo artículo.

Soraya Rdz. Román (ToYi)

Sobre Soraya Rdz. Román

Nacida en Torreón Coahuila. Ingeniero en Sistemas Computacionales de profesión. La fotografía, una de sus grandes pasiones, pues siempre ha pensado que se puede a través de ella expresar en ocasiones mucho más que con las palabras. Es a partir de la pérdida de su padre (Auchin para la familia) que decide empezar un camino para aceptar la muerte de nuestros seres queridos. Tanatóloga y Doula de Muerte certificada. Actualmente acompaña a dolientes en linea y de manera presencial. Creadora del contenido en@podcast.cartasapapa. Siempre con objetivo claro de seguir aprendiendo para seguir acompañando y ayudando en lo posible.